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Alpuente

Patrimonio

CASTILLO DE ALPUENTE: UN VIAJE A LA FRONTERA DE LA HISTORIA

CASTILLO DE ALPUENTE: UN VIAJE A LA FRONTERA DE LA HISTORIA

El Castillo de Alpuente, de origen califal (siglo IX), se alza como el núcleo primigenio desde el que nació la población que controlaba el paso por el valle. La presencia de la Torre Albarrana, con su característico aparejo califal, y los restos de antiguas estructuras de habitación en la zona de la ciudadela confirman esta ocupación temprana. Todo ello revela cómo se cerraban los accesos a la meseta, que funcionaba como albacara, ofreciendo refugio a la población, a los ganados y actuando como campamento militar. Entre los siglos XI y XII, el aumento de habitantes impulsó la construcción de viviendas dentro del recinto, configurando una auténtica alcazaba. A este periodo pertenecen también la muralla y las torres que hoy definen la imponente fachada oeste de la fortaleza. Tras la caída de la Taifa, en 1236 el territorio pasó a formar parte de la Corona de Aragón, convirtiéndose en el centro de control y administración de la Bailía de Alpuente, así como en residencia del Alcalde y su guarnición. El Castillo de Alpuente fue escenario de numerosas luchas debido a su estratégica ubicación en la confluencia de tres fronteras: Castilla, Aragón y Valencia. Después de la Guerra de Sucesión y la llegada de los Borbones con Felipe V, y como represalia por el apoyo al candidato de la Casa de Habsburgo, se ordenó su destrucción entre 1707 y 1713. A pesar de que la parte superior quedó desmantelada o en ruinas, durante la Primera Guerra Carlista el castillo volvió a cobrar protagonismo al ser ocupado en 1835 por las tropas carlistas de Cabrera.

EL RECINTO AMURALLADO DE ALPUENTE: UNA VILLA NACIDA PARA DEFENDERSE

EL RECINTO AMURALLADO DE ALPUENTE: UNA VILLA NACIDA PARA DEFENDERSE

Alpuente conserva un entramado urbano fortificado desde época islámica (siglo XI), fruto de la necesidad de protegerse en una zona marcada por la frontera. La ciudad se desarrolló a los pies del castillo y quedó rodeada por una muralla con 14 torres, mientras que parte del núcleo poblacional permaneció extramuros en el conocido Arrabal. La muralla discurría de norte a sur por la vertiente oeste, extendiéndose a lo largo de 400 metros. Partía del llamado Portillo, donde se ubicaba una de las torres, y descendía por la rampa hasta asomarse al Barranco del Reguero en su extremo norte. Más allá de este punto, la propia ladera natural del cerro completaba el cierre defensivo del recinto. La fortificación se levantó con fábrica mixta, combinando un sólido zócalo de mampostería a doble hilada y un alzado de tapial calicostrado, técnica característica de la arquitectura militar andalusí.

LA TORRE DE LA ALJAMA: PUERTA NOBLE A LA VILLA DE ALPUENTE

LA TORRE DE LA ALJAMA: PUERTA NOBLE A LA VILLA DE ALPUENTE

La Torre de la Aljama —o Alhama, del árabe “lugar de reunión”— es la torre mejor conservada del conjunto, probablemente porque albergaba la puerta principal de acceso a la ciudad. Desde sus orígenes parece haber cumplido funciones administrativas, convirtiéndose con el tiempo en uno de los edificios más emblemáticos de Alpuente. En su piso superior se reunía la Lonja de contratación desde el siglo XV, y el edificio fue sede del Consistorio de Alpuente hasta el año 2010. A lo largo de los siglos, la torre ha experimentado numerosas reformas y adaptaciones, ajustándose a las necesidades de cada época. Por ello, en su estructura pueden apreciarse distintas técnicas constructivas, que narran visualmente su evolución. En el siglo XVI se bajaron los techos y se añadió un ala al torreón, junto con un magnífico salón que conserva una excepcional yesería policromada con el antiguo escudo de la villa, datada en el siglo XVIII. De manera sorprendente, aún se conserva el molde de madera original con el que se realizaron estas yeserías, un testimonio único del proceso artesanal. En la planta baja del edificio se encuentra el Salón de las Cortes, donde se celebraron en dos ocasiones las Cortes del Reino de Valencia, convirtiendo este espacio en un punto clave de la historia institucional valenciana. A través del Porche de San Antonio se accede a la Sala del Cuerpo de Guardia, al calabozo y a las antiguas caballerizas, completando un recorrido que permite comprender la vida cotidiana y defensiva de la villa en época medieval y moderna.