
El recinto amurallado de Alpuente: una Villa nacida para defenderse
Alpuente conserva un entramado urbano fortificado desde época islámica (siglo XI), fruto de la necesidad de protegerse en una zona marcada por la frontera.
Alpuente conserva un entramado urbano fortificado desde época islámica (siglo XI), fruto de la necesidad de protegerse en una zona marcada por la frontera. La ciudad se desarrolló a los pies del castillo y quedó rodeada por una muralla con 14 torres, mientras que parte del núcleo poblacional permaneció extramuros en el conocido Arrabal.
La muralla discurría de norte a sur por la vertiente oeste, extendiéndose a lo largo de 400 metros. Partía del llamado Portillo, donde se ubicaba una de las torres, y descendía por la rampa hasta asomarse al Barranco del Reguero en su extremo norte. Más allá de este punto, la propia ladera natural del cerro completaba el cierre defensivo del recinto.
La fortificación se levantó con fábrica mixta, combinando un sólido zócalo de mampostería a doble hilada y un alzado de tapial calicostrado, técnica característica de la arquitectura militar andalusí.


