Los Tajos de Alhama son un conjunto de cañones y cortados excavados por la erosión del río Alhama sobre materiales de areniscas, con paredes verticales que enmarcan el casco urbano de Alhama de Granada. El relieve forma una garganta profunda y estrecha, con un paisaje muy marcado por el contraste entre la roca desnuda, la vegetación de ribera y el pueblo asentado en altura. Está reconocido como Monumento Natural y aparece ligado a las rutas panorámicas y senderos que recorren el borde y el fondo del tajo. Desde los puntos de visita se observa la relación entre geología y poblamiento: el río en el fondo, las paredes rojizas y el caserío histórico asomado al vacío. En el recorrido suelen citarse elementos del patrimonio local como la Ermita de los Ángeles, antiguos molinos y restos de aprovechamientos hidráulicos, que ayudan a entender cómo se ha usado este espacio durante siglos. También es un lugar apreciado por las vistas amplias sobre la garganta y por el interés geológico del modelado fluvial. La referencia turística y senderista del paraje es clara, con rutas circulares muy conocidas que bajan al cauce y ascienden después al mirador superior. La mejor visita suele hacerse con luz lateral, al amanecer o al atardecer, cuando la profundidad del tajo se percibe mejor y las paredes toman color. En primavera y otoño el paseo resulta más cómodo por temperatura y vegetación; en verano conviene evitar las horas centrales del día.