Siega Verde no es una cascada ni una senda, sino una estación arqueológica al aire libre situada junto al río Águeda, en el oeste de Salamanca, en el entorno de Villar de Argañán y Villar de la Yegua. Reúne grabados rupestres paleolíticos realizados sobre afloramientos rocosos de la ribera izquierda, con escenas y figuras de animales como caballos, uros, ciervos, cabras o bisontes, fechadas de forma amplia entre el final del Solutrense y el Magdaleniense. El conjunto se interpreta como un lugar de paso y observación de fauna, aprovechando un vado natural del río. Desde el punto de visita se recorre una parte representativa del yacimiento con guía, y el interés principal está en la lectura de los paneles: la continuidad de los grabados sobre la roca, su concentración en un tramo corto del valle y la relación directa con el paisaje fluvial. En poco más de un kilómetro se han inventariado casi un centenar de paneles con centenares de figuras, lo que convierte a Siega Verde en uno de los conjuntos de arte paleolítico al aire libre más importantes de la Península Ibérica. Tiene la categoría de Bien de Interés Cultural y fue inscrito como Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2010, como extensión del conjunto portugués del Vale do Côa. También forma parte del Itinerario Cultural Europeo de Arte Rupestre Prehistórico. La visita suele ser más agradecida con luz suave de mañana o tarde, y en épocas sin calor intenso, porque el recorrido se hace en exterior y el paisaje del Águeda se aprecia mejor con temperaturas templadas.