La Presa de Sierra Brava es una infraestructura hidráulica de hormigón compactado situada en el cauce del arroyo Pizarroso, dentro del término municipal de Zorita, en la provincia de Cáceres, Extremadura. Construida en 1996 y finalizada en su fase de explotación, la presa tiene una altura de 54,13 metros y una longitud de coronación de 786 metros, formando un embalse con una superficie de 1.650 hectáreas y una capacidad de 232,49 hm³. Su tipología técnica y su contexto geológico en la meseta trujillano-cacereña otorgan personalidad propia a este espacio, que combina un paisaje pseudoestepario con una zona húmeda de gran valor ecológico. Desde la propia pared de la presa se puede tener una visión completa de la lámina de agua y su exuberancia invernal de aves, así como de los ricos regadíos situados al sur. Este punto es uno de los embalses más importantes para aves invernantes en Extremadura, destacando especialmente en otoño e invierno por la presencia de anátidas y otras especies ligadas a zonas húmedas. El embalse está considerado una de las zonas húmedas más destacadas de la región, con poblaciones de aves acuáticas que alcanzan valores relevantes a escala nacional e internacional, siendo el tercer humedal más importante de España después de Doñana y el Delta del Ebro. El espacio fue designado en 2003 como ZEPA Llanos de Zorita y Embalse de Sierra Brava, lo que refleja su relevancia en la protección de la biodiversidad. Además, es un lugar muy cotizado por los aficionados a la pesca deportiva, con importantes poblaciones de black bass, carpa y lucio, y cuenta con obstáculos sumergidos como encinas y chaparreras que sirven de refugio para estas especies. La presa se puede cruzar por la carretera que pasa sobre ella, lo que facilita el acceso y la observación directa del recurso. El mejor momento para visitar la Presa de Sierra Brava es durante el otoño y el invierno, cuando la presencia de aves invernantes es más abundante y la lámina de agua muestra su máxima exuberancia. Aunque puede visitarse todo el año, estas épocas ofrecen las condiciones óptimas para la observación ornitológica y la apreciación del paisaje húmedo en su estado más vibrante.