La Playa de Barrika es un arenal abierto al mar Cantábrico, de unos 600 metros de longitud, con mezcla de arena y piedra y enmarcado por acantilados muy marcados. El acceso a la orilla se realiza por escaleras y el entorno cambia mucho con la marea, porque parte de la playa puede quedar cubierta o aislada según el estado del mar. Su paisaje costero es uno de los más reconocibles de la costa de Bizkaia por la combinación de roca, taludes verdes y estratos geológicos visibles en los acantilados. Desde el punto de visita se aprecia una playa salvaje, expuesta al oleaje, con un frente litoral muy poco protegido y una vista amplia del mar abierto. Es un lugar especialmente interesante para observar la costa cantábrica en baja mar, cuando quedan más expuestas las formas del relieve y las zonas de roca. También es un enclave muy frecuentado por surfistas y por personas que buscan un paseo costero tranquilo en un entorno natural de fuerte personalidad. El Ayuntamiento de Barrika la incluye dentro de su área costera y playas, y Turismo Euskadi la describe como una playa abierta y de acceso difícil por la altura del acantilado en ese sector. La zona es conocida en la bibliografía turística por sus acantilados y por el paisaje singular del municipio, muy ligado a la geología costera. La mejor hora suele ser la bajamar, y en fotografía suelen favorecer la visita las primeras horas del día o la tarde, cuando la luz resalta mejor los pliegues de los acantilados y el contraste entre roca, arena y mar.