La Piedra Horadada es un crestón o resalte de cuarzo con minerales de cobre visibles en la superficie, conocido por el hueco natural que le da nombre y por su silueta singular junto al antiguo Camino de los Pañeros. Se sitúa en el entorno de Cerro Muriano, en el término de Córdoba, dentro de un paisaje ligado a la historia minera de Sierra Morena. Su interés no es solo geológico: también funciona como hito local y como referencia para senderistas y caminantes de paso. Desde el punto de visita se aprecia la forma perforada del bloque, las vetas claras del cuarzo y, en algunos puntos, tonalidades asociadas a la mineralización cuprífera. El conjunto destaca por estar muy cerca del trazado tradicional que enlaza con rutas históricas como el Camino Mozárabe, lo que añade valor paisajístico y cultural al lugar. La localización aparece asociada a Cerro Muriano y a su yacimiento minero en fuentes especializadas, y se cita como uno de los símbolos más reconocibles de la zona. No consta una figura de protección natural específica en la información disponible, por lo que conviene tratarlo como un enclave de interés geológico y patrimonial más que como un mirador equipado. La mejor época para visitarla suele ser la primavera y el otoño, cuando la temperatura acompaña para caminar por la sierra y la luz resalta mejor los tonos de la roca. A media mañana o al final de la tarde se obtiene una lectura más clara del relieve del arco natural y de las texturas del cuarzo.