El Nacimiento del Río Cuervo es un manantial travertínico activo, es decir, un nacimiento de agua que va construyendo roca caliza al paso del agua y forma pequeñas tobas, cascadas y repisas húmedas de gran interés geomorfológico. Se integra en el Monumento Natural Nacimiento del río Cuervo, una figura de protección de Castilla-La Mancha con 1.709 hectáreas en el extremo noroccidental de la provincia de Cuenca, en un entorno de alta montaña sobre la muela de San Felipe. Desde el punto de visita se observan el salto principal, varios chorros escalonados, la vegetación de ribera y el paisaje serrano que lo rodea. El conjunto destaca por el contraste entre el agua, la roca clara y el bosque húmedo, y por la sensación de estar ante un sistema vivo, en formación constante. El acceso más habitual parte del área de aparcamiento y permite acercarse a la cascada con un recorrido corto y muy frecuentado. Además de su valor paisajístico, es uno de los enclaves naturales más conocidos de la Serranía de Cuenca y aparece de forma recurrente en guías e itinerarios de naturaleza de la provincia. El entorno forma parte de un área protegida vinculada a la Red Natura 2000 y reúne interés botánico y faunístico, con praderas húmedas, pinares y turberas calcáreas en las inmediaciones. La mejor época para verlo con más caudal suele ser el final del invierno y la primavera, cuando el deshielo y las lluvias alimentan el manantial y las cascadas muestran más agua.