El Mirador del Fin del Mundo es un balcón natural sobre el paisaje de badlands del noreste de la provincia de Granada, en el entorno de Beas de Guadix. Se asienta sobre un promontorio desde el que se dominan barrancos, cárcavas y lomas arcillosas muy erosionadas, un relieve seco y quebrado que define buena parte de la comarca de Guadix y su depresión geológica. Desde aquí la lectura del terreno es muy clara: estratos blandos, laderas desnudas y una sucesión de relieves afilados moldeados por la escorrentía y el tiempo. El interés principal está en la amplitud de las vistas y en la nitidez con la que se reconoce el relieve de tierras malas, especialmente en días despejados. El mirador permite comprender por qué este sector es uno de los paisajes más singulares del interior andaluz, con un fuerte contraste entre la aridez del primer plano y las sierras del horizonte. Es un punto especialmente fotogénico por la textura del terreno y por la sensación de espacio abierto. TurGranada lo sitúa en Beas de Guadix y lo describe como un lugar para disfrutar de las vistas del desierto y los badlands del norte de la provincia. La zona aparece también en rutas y contenidos turísticos especializados sobre los miradores del Fin del Mundo, lo que confirma su presencia en los itinerarios paisajísticos de la comarca. La mejor hora suele ser la primera mitad de la mañana o el final de la tarde, cuando la luz rasante marca mejor los volúmenes del relieve. En días claros de otoño, invierno y primavera el aire suele ser más limpio y la visibilidad mejora.