La Cueva de la Pileta es una cavidad kárstica de gran valor arqueológico situada en el término de Benaoján, en la Serranía de Ronda, dentro de la provincia de Málaga. Su interés principal reside en el arte rupestre paleolítico conservado en varias galerías, junto con restos neolíticos y pinturas esquemáticas posteriores. Fue descubierta en 1905 y declarada Monumento Histórico-Artístico en 1924, hoy reconocida como Bien de Interés Cultural. En la visita se recorren salas y pasajes donde aparecen figuras animales pintadas en ocre, rojo y negro, además de signos y composiciones de distintas fases prehistóricas. La cueva destaca por la densidad y variedad de sus representaciones, consideradas una referencia del arte parietal en la Península Ibérica y, según la bibliografía divulgativa, una de las grandes cuevas con arte prehistórico fuera del ámbito cantábrico. Desde el punto de vista del visitante, lo más valioso es la lectura directa de las paredes: ciervos, cabras, caballos y otros motivos se suceden en un espacio oscuro y húmedo, con un ambiente muy distinto al exterior calizo de la Sierra de Grazalema y la Serranía de Ronda. La cueva abre todo el año con reserva previa, y el acceso obliga a subir un tramo escarpado con 101 escalones, por lo que no es apta para personas con movilidad reducida. La mejor época para visitarla es fuera de los días de máxima afluencia, especialmente en temporada baja y a media mañana, cuando las visitas suelen ser más tranquilas. La temperatura interior es estable, así que la elección del momento depende más del flujo de visitantes que del clima exterior.