Durante los meses de verano, cuando los prados se llenan de vida y las temperaturas invitan a disfrutar de comidas más ligeras, una de las elaboraciones más apreciadas es la ensalada aranesa de queso de montaña y nueces. Se trata de una receta sencilla que pone en valor algunos de los productos más característicos del territorio y que refleja perfectamente la esencia de la cocina pirenaica.