En Frigiliana, la pipirrana representa la esencia de la cocina mediterránea de verano: productos frescos, sencillez en la elaboración y respeto absoluto por el sabor de la huerta. Este plato tradicional, humilde en apariencia, forma parte de la cultura gastronómica de la Axarquía y ha acompañado durante generaciones las comidas familiares de los meses más cálidos.