En lo más alto del Barranco del Poqueira, Capileira no solo conquista por sus vistas infinitas y su arquitectura blanca tradicional, sino también por una oferta gastronómica vibrante, generosa y llena de contrastes. Con más de una veintena de restaurantes, tabernas y bares repartidos por sus calles empedradas, rincones y miradores, el pueblo se ha convertido en un referente culinario donde conviven en armonía la memoria alpujarreña y la creatividad contemporánea.