Entre las propuestas más apreciadas durante los meses de verano destaca la ensalada de trucha ahumada, una receta fresca, ligera y elegante que combina algunos de los sabores más representativos de los Pirineos. Se trata de un plato que pone en valor la calidad de las aguas de montaña y la tradición de conservación mediante el ahumado, una técnica que ha acompañado durante siglos a las comunidades pirenaicas.