Polinizadores da memória: Borboletas na região de Alpont
28/09/2026 · 14:03
Los huertos medievales de Alpuente no solo atesoran la memoria del paisaje agrícola tradicional, sino que se configuran como un refugio de vital importancia para la conservación de muchas especies, como os contábamos anteriormente en un artículo sobre la avifauna de La Serranía. Otro de los grupos protagonistas en este entorno son los lepidópteros. En este singular agroecosistema, la convivencia armónica entre los cultivos ancestrales, los árboles frutales y la rica flora silvestre que orla ribazos y acequias genera un oasis idóneo para el cobijo de una sorprendente diversidad de mariposas y polillas, cuya presencia alcanza su máximo esplendor durante los meses más cálidos del año.
La existencia de esta comunidad de lepidópteros se halla estrechamente ligada a la variedad vegetal que conecta los bancales cultivados con las laderas calcáreas de los cerros y montes circundantes. Al recorrer la ruta de los huertos, la mirada atenta puede descubrir el vuelo pausado y majestuoso de grandes mariposas como la inconfundible macaón, soberbia en sus matices amarillos, negros y azulados, la insigne apolo o las incansables viajeras transcontinentales como la vanesa de los cardos y la almirante roja. A ras de suelo, resultan aún más habituales los quiebros discretos de los delicados licénidos, cuyos vivos destellos azurados visten a las mariposas conocidas como ícaros, mantas y niñas entre la vegetación baja. Junto a ellos destacan las piéridas, consideradas los lepidópteros por antonomasia, entre las que sobresale el revoloteo brillante de las colias, las limoneras y la sutil blanquiverdosa. Asimismo, desafiando el prejuicio que recluye a las polillas en el velo de la noche, diversos heteróceros diurnos ejecutan su cometido polinizador a pleno sol; no es extraño sorprender el vuelo cernido de las espectaculares esfinges, como la esfinge colibrí o la esfinge de la adelfa, o la delicada estampa de pequeñas polillas blancas descansando y libando en los cálices púrpuras que orillan los canales de riego.
Estos lepidópteros se alimentan del néctar que ofrecen las floraciones, asumiendo una función insustituible en la polinización de las especies vegetales que garantiza tanto la reproducción de la flora silvestre como la prosperidad de los propios cultivos. De este modo, las mariposas forman parte de una red ecológica compleja y articulada, donde la vegetación autóctona, el trabajo agrícola secular y los espacios naturales protegidos de Alpuente se entrelazan de forma indisoluble. Contemplar su presencia a lo largo de esta ruta, no solo permite descubrir una valiosa muestra de la fauna local, sino también comprender cómo la preservación de estos paisajes históricos y sus usos tradicionales resulta indispensable para mantener viva la biodiversidad del territorio alpontino.


