
Fiestas de Santa Anica
Santa Anica es una de las celebraciones tradicionales más arraigadas de Linares de Mora (Teruel). Se celebra el último fin de semana de agosto y tiene su origen en la vida de las antiguas masías que rodeaban el municipio
La tradición cuenta que, antiguamente, muchas de las personas que vivían en las masías de Linares de Mora no podían acudir a las fiestas patronales de julio, ya que esas fechas coincidían con la época de la siega. El trabajo en el campo era entonces una tarea fundamental y exigente, que ocupaba a las familias durante buena parte del verano y hacía muy difícil desplazarse hasta el pueblo para participar en las fiestas.
Por este motivo, se estableció una celebración posterior, cuando las labores agrícolas más importantes ya habían terminado, para que los masoveros y sus familias pudieran reunirse y disfrutar también de sus fiestas. Así nació la tradición de Santa Anica, una celebración que permitía reencontrarse a quienes durante la siega permanecían en las masías.
Con el paso del tiempo, Santa Anica se convirtió en una fiesta propia y ha ido evolucionando junto con la vida del municipio. En la actualidad, es principalmente una fiesta de los veraneantes, muchos de ellos descendientes de familias de Linares de Mora que regresan al pueblo durante el verano. Es una ocasión especial para reencontrarse con familiares y amigos, compartir unos días de convivencia y despedir el verano antes de regresar a los lugares donde viven habitualmente.
Durante el último fin de semana de agosto, Linares de Mora vuelve a llenarse de ambiente festivo. Las verbenas, los toros, la música y las distintas actividades populares ocupan las calles y plazas del municipio, creando un ambiente de celebración y encuentro. Son días especialmente animados, en los que participan tanto los vecinos habituales como quienes regresan al pueblo para disfrutar de Santa Anica.
Así, aunque la fiesta ha cambiado con el paso de las generaciones, mantiene vivo el vínculo con su origen en las masías y con aquella antigua necesidad de celebrar las fiestas una vez terminada la siega. Lo que nació como una celebración para los masoveros se ha transformado en una fiesta de encuentro para toda la comunidad, y especialmente para los veraneantes que mantienen sus raíces y sus recuerdos ligados a Linares de Mora.
Más allá de su carácter festivo, Santa Anica conserva el recuerdo de una forma de vida en la que el calendario estaba marcado por las faenas del campo. Hoy, entre toros, verbenas, música, reuniones familiares y encuentros entre amigos, la fiesta continúa siendo una parte importante de la identidad de Linares de Mora y una oportunidad para mantener vivo el recuerdo de quienes hicieron posible esta tradición.


