El Castillo del Poyo: Un mirador milenario de historia y estrategia en Alpuente
02 ago 2026 · 11:40
Ubicado en un enclave privilegiado, este rincón es mucho más que una fortificación: es un libro abierto sobre la historia de la Serranía, testigo silencioso de épocas andalusíes, conquistas cristianas y guerras civiles.
Geografía y entorno
El Cerro del Poyo, situado al suroeste de la aldea de El Collado, se alza a 1.475 metros de altitud. Su morfología lo convierte en un bastión natural perfecto:
La Meseta Superior: Cuenta con una superficie de casi una hectárea rodeada de impresionantes paredes de roca caliza que dificultaban cualquier ataque enemigo.
Rodeado de barrancos: Está aislado por profundos barrancos y flanqueado por cumbres vecinas como la Moratilla, la Muela Catalana y la imponente Muela del Buitre (1.546 m).
Paisaje y agricultura: Mientras las laderas albergan matorral y pequeños reductos de pinos, sabinas y enebros, las zonas más llanas se transforman en campos de secano abancalados.
Además, su ubicación domina visualmente todo el norte del valle de Alpuente hasta La Yesa, conectando de forma natural caminos históricos hacia Teruel, Cuenca y la zona de Losilla.
Más que una fortaleza medieval
Aunque su estampa principal evoca la fortificación medieval, los orígenes de este lugar se hunden en la noche de los tiempos:
Edad del Bronce y época ibérica: Los indicios apuntan a que ya hubo asentamientos humanos en estas alturas en la prehistoria y en la etapa ibérica.
El esplendor andalusí: Aunque su fecha exacta de construcción sigue siendo una incógnita por precisar, sabemos que formó un tándem defensivo imbatible junto al Castillo de Alpuente.
Frontera, comercio y caminos reales
Tras la conquista cristiana en 1236, el Castillo del Poyo adquirió una nueva dimensión al convertirse en la frontera del Reino de Valencia con los reinos de Castilla y Aragón.
En pleno siglo XIII, la poderosa Bailía de Alpuente giraba en torno a este punto. Su función no era solo militar, sino también económica: por aquí discurría el Camino Real de Valencia a Aragón, por el que bajaban hacia la capital valenciana ingentes cantidades de mercancías, destacando el ganado y la lana.
Con los siglos, el territorio de la Bailía fue fragmentándose —independizándose La Yesa (1583), Aras (1728) y Titaguas (1729)—, pero el Castillo del Poyo continuó siendo el fiel guardián del camino principal que conectaba Moya y Landete con Valencia a través de La Yesa.
El fin de una era: Protagonista de las Guerras Carlistas
La historia militar del castillo perduró hasta el siglo XIX, convirtiéndose en un enclave decisivo durante la Primera y la Tercera Guerras Carlistas, donde se le conoció como el Castillo del Collado o Fuerte del Collado. Llegó a albergar una academia de promoción para el ejército carlista.
Su resistencia en los compases finales de las contiendas fue legendaria:
Primera Guerra: Tras la caída de Morella, los defensores del castillo se negaron a deponer las armas, obligando a las tropas gubernamentales del general Aspiroz a tomarlo por la fuerza.
Tercera Guerra (1875): Cuando el grueso del carlismo ya se había retirado al norte del Ebro tras caer Cantavieja, este castillo se mantuvo irreductible. Resistió los envites del general Manuel de Salamanca hasta que un intenso y devastador bombardeo artillero forzó su capitulación.
Curiosamente, la caída del Castillo del Poyo marcó el punto final de aquella guerra civil en tierras valencianas, cerrando con siglos de historia militar en este rincón de la Serrania.

