Finalizamos en Yanguas, joya soriana de las Tierras Altas. Sus casas blasonadas, el puente medieval y su entorno montañoso crean una postal única. Es el broche perfecto para cerrar la ruta: historia viva, paisajes serenos y una conexión profunda con la esencia de lo rural.
Prepárate para recorrer castillos en lo alto, viñedos infinitos y pueblos donde la piedra aún guarda memoria. La Ruta de los Pueblos de los Cuatro Reinos es un viaje por la historia, el paisaje y la identidad del norte.
Ahora solo queda lo mejor: que la recorras y la hagas tuya.
La ruta se disfruta en cualquier estación: entre viñedos dorados en otoño, montañas verdes en verano o paisajes nevados en invierno, cada pueblo revela su esencia con luz propia y encanto intacto.
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