Terminamos nuestra ruta en Mondoñedo, ciudad gallega con alma de catedral. Sus calles empedradas guardan secretos de siglos, mientras su imponente templo domina el paisaje urbano. Rodeada de montañas y ríos, Mondoñedo nos despide con historia, espiritualidad y la serena grandeza de quien ha visto pasar generaciones enteras.
Prepárate para recorrer tierras antiguas, donde la piedra guarda memoria, los ríos susurran leyendas y cada pueblo late con alma propia. La Ruta de los Pueblos de los Últimos Celtas no es solo un viaje, es un regreso a lo esencial, a lo auténtico, a lo que permanece.
Ahora solo queda lo más importante: que la camines, que la sientas, que la hagas tuya.
La Ruta de los Pueblos de los Últimos Celtas se puede disfrutar en cualquier estación. Sus paisajes verdes, su historia viva y la calma de cada rincón la convierten en un destino perfecto.