
La trufa
La trufa negra es protagonista en la cocina morellana y podemos degustarla en una amplia variedad de recetas. Deliciosos revueltos de huevo, cruda acompañando ensaladas, laminada sobre un trozo de pan con aceite de oliva, convertida en un festival de milhojas con verduras y carnes, en guisos y carnes estofadas, presidiendo rellenos de cordero, cerdo y ternera, en exquisitos patés caseros, en los fiambres donde la trufa aporta aroma, color y mucho sabor... Y hasta en postres porque la cocina morellana ha experimentado sabrosas combinaciones con helados, bizcochos, pasteles y licores.
Este “oro negro” es un elemento clave para una gastronomía innovadora que ha crecido sin perder la cultura ancestral de sus sabores.
Origen
Tuber melanosporum
La trufa negra dels Ports es de la variedad tuber melanosporum. És un hongo asociado a las raices de árboles forestales como las encinas o los robles. Crece bajo tierra, a unos 15 o 20 centímetros de profundidad, en simbiosis con estos árboles.
El diamante negro, como lo denominara uno de los fundadores de la gastronomía moderna Brillat-Savarin, tiene una versatilidad exquisita en las cocinas de los restaurantes morellanos. Trufa laminada simplemente con aceite y sal, cruda para acompañar ensaladas o carpaccios, para aromatizar recetas de caldos o huevos. También enriquece las carnes rellenas, incluso brilla en los postres. La intensidad de su sabor, el aroma y la versatilidad que ofrece al cocinarla, convierten este fruto en la joya de la cocina morellana.
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Morella y gastronomía son un binomio inseparable. Durante todo el año la capital de Els Ports ofrece múltiples opciones para degustar su gastronomía.

