
Coca de Trampó
Coca de Trampó o de Hortalizas
Las cocas de trempó o de hortalizas son una de las expresiones más luminosas y auténticas de la cocina mallorquina, y en Fornalutx encuentran un escenario perfecto: entre bancales, huertos, cítricos y piedra dorada, este bocado sencillo resume el sabor más fresco de la Serra de Tramuntana.
Esta coca nace de la cocina doméstica mallorquina y de la necesidad de aprovechar los productos frescos del huerto. Sobre una base fina de masa de pan, el trempó —mezcla de tomate, pimiento y cebolla— se convierte en un homenaje directo al Mediterráneo más puro.
Su encanto está en la sencillez. La masa, ligeramente crujiente en los bordes y tierna en el interior, sostiene un relleno de hortalizas frescas cortadas menudas, aliñadas con aceite de oliva y dispuestas con aparente humildad, aunque el resultado final es profundamente sabroso. El tomate aporta jugosidad, el pimiento frescura y la cebolla ese fondo dulce que equilibra el conjunto.
En Fornalutx, donde el paisaje está modelado por terrazas de cultivo y donde la vida sigue teniendo un vínculo íntimo con la tierra, esta coca encaja como una prolongación natural del entorno. Es una cocina que no pretende impresionar con exceso, sino conquistar con verdad, aroma y equilibrio.
Se disfruta de forma sencilla y muy mediterránea:
A temperatura templada o incluso fría, para apreciar mejor el frescor de las hortalizas. En porciones rectangulares, ideales para compartir en la mesa. Acompañada de vino blanco, aceitunas o productos de la huerta, como parte de una comida pausada y luminosa.
La coca de trempó es uno de esos platos que demuestran que la grandeza gastronómica no siempre está en la complejidad. Basta una buena masa, verduras de calidad y un aceite excelente para construir un sabor limpio, directo y memorable.
En las cocinas y hornos de Mallorca, esta receta ha acompañado meriendas, celebraciones familiares y comidas al aire libre durante generaciones. En Fornalutx, además, su presencia tiene algo de inevitable: sabe a huerto cercano, a verano largo y a pueblo que conserva intacta su armonía con el paisaje.
Una masa fina, tomate, cebolla, pimiento y aceite de oliva: pocas cosas explican tan bien la cocina mediterránea como una buena coca de trempó.
Comer una coca de hortalizas en Fornalutx, entre callejuelas empedradas, macetas floridas y el verde escalonado de la Tramuntana, es entender que la cocina más bella a veces nace de lo más sencillo.

