Ermita de Sant Miquel · Vilafamés
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La Ermita de Sant Miquel se encuentra a unos cinco kilómetros de Vilafamés, en dirección a Sant Joan de Moró, situada en la ladera del monte Mollet y en pleno entorno natural. El acceso se realiza a través de una pista forestal que conduce hasta uno de los enclaves paisajísticos más emblemáticos del término municipal.
La construcción del ermitorio se remonta a 1640 y está vinculada a la fundación piadosa de Pere Albella, quien dispuso en su testamento que parte de sus bienes se destinaran a la construcción de una ermita dedicada a San Miguel, patrón de Vilafamés. En el mismo documento estableció que la administración del lugar quedara en manos del ayuntamiento de la localidad.
El edificio presenta una arquitectura sencilla y funcional. Consta de dos espacios principales: la parte religiosa, formada por una sala de culto de planta rectangular con coro alto a los pies y sacristía lateral, y una zona destinada a hospedería, donde antiguamente residían el ermitaño y los masoveros encargados del mantenimiento del lugar. La fachada destaca por su amplitud y por el porche con arcadas que se abre hacia la explanada.
Frente al conjunto se extiende una amplia plaza y, a escasa distancia, un manantial que ha sido tradicional punto de encuentro para visitantes y celebraciones populares. El entorno donde se ubica el ermitorio forma parte del Paraje Natural Municipal de Sant Miquel, un espacio protegido que combina patrimonio, naturaleza y tradición en uno de los paisajes más representativos de Vilafamés.

