Cruz Cubierta · Aínsa
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Situada a apenas un kilómetro y medio del castillo, la Cruz Cubierta es uno de los lugares más simbólicos y evocadores de Aínsa. Este pequeño templete de planta circular, construido en 1665, guarda en su interior la carrasca sobre la que, según la tradición, apareció la cruz que dio la victoria a las tropas cristianas en la reconquista de la villa.
El monumento se levanta en el mismo escenario donde la leyenda sitúa la batalla frente a los sarracenos, origen del relato que hoy revive cada dos años en la representación de La Morisma, uno de los acontecimientos históricos más importantes del Pirineo.
Pero llegar hasta la Cruz Cubierta es, en sí mismo, parte de la experiencia. El paseo desde el casco histórico permite caminar entre campos abiertos, con la silueta majestuosa de la Peña Montañesa dominando el horizonte y Aínsa quedando atrás con su inconfundible perfil medieval. Es un recorrido tranquilo, lleno de luz y paisaje, que conecta historia, naturaleza y tradición.
Visitar este lugar no es solo acercarse a un monumento conmemorativo, sino recorrer el escenario donde se mezclan la leyenda, la identidad de todo un territorio y una de las vistas más hermosas de Sobrarbe.

