
Tumbas antropomorfas
A los pies del castillo de Trevejo, junto a la iglesia de San Juan Bautista, se conserva uno de los elementos más singulares del enclave: un conjunto de tumbas antropomorfas excavadas en la roca.
Sepulcros excavados en granito que conectan con los orígenes del asentamiento.
Estas tumbas están excavadas directamente en los afloramientos de granito y presentan una forma que se adapta al cuerpo humano, con la cabecera claramente marcada. Su diseño responde a prácticas funerarias antiguas que buscaban integrar el enterramiento en el propio terreno.
Se localizan principalmente en los alrededores de la iglesia y del antiguo recinto fortificado, formando una pequeña necrópolis que evidencia la importancia histórica del lugar como núcleo habitado y defensivo.
Este tipo de enterramientos se asocia generalmente a épocas comprendidas entre la Antigüedad tardía y la Alta Edad Media, con una cronología aproximada entre los siglos IV y X. Son habituales en contextos visigodos y altomedievales, lo que refuerza el valor histórico del conjunto.
En Trevejo, su presencia se vincula a las comunidades que habitaron el entorno del castillo, reflejando la evolución del asentamiento a lo largo de los siglos.
Estas tumbas constituyen uno de los elementos arqueológicos más representativos de Trevejo, aportando información clave sobre los rituales funerarios y la organización del territorio en épocas pasadas.
Su integración en el paisaje y su buen estado de conservación permiten comprender de forma directa la historia del lugar.
Visitar este conjunto es adentrarse en una parte menos visible pero fundamental del pasado de Trevejo, donde la piedra conserva la memoria de quienes habitaron este enclave.
Huellas en la roca que narran siglos de historia.

